Etiquetado: Él

Ausencia

Extrañar con cada fibra del cuerpo, una sensación por completo nueva, desconocida. Extrañar a quien se sabe con certeza que va a volver; saborear de antemano el disfrute del reencuentro con las pequeñas cosas: el olor que es el otro, su boca deliciosa, la cercanía de un abrazo que es amor y completud. Extrañar es una medida de las cosas, de la porción que una presencia ocupa en un universo personal.

Extraño a mi soulmate estos días; me regodeo en esta ansiedad por su ausencia, la padezco un poco, aprendo a tolerarla. Redescubro este amor que me llena.

Foto via @amarazzi y su espectacular Tumblr Observando

Afterglow

El cuerpo tembloroso, erizado. Humedad desbordada entre las piernas. Una agitación en el pecho, en los párpados, los últimos estertores de un oleaje indescriptible. La cercanía de otro cuerpo en un abrazo delicioso, un murmullo de palabras enredadas en labios trémulos. La huella física del intangible placer.

Luz en una forma sutil y particular.

(Unas pocas líneas acerca del afterglow, esa maravillosa palabra que denota el resplandor posterior al orgasmo, y que no tiene traducción al español).

Foto: laclaux

#happytogheter

Here

Encuentro

Piezas

Almohadas

Dormiremos en almohadas nuevas: nos verán dibujar el presente, arrasados y completos de una sensación olvidada. Nos verán descubrirnos capa a capa, sumergirnos de lleno en el incomparable torbellino de mutua curiosidad. Amaneceremos deshaciendo las memorias que nos condicionan, que nos atan aunque sea un poco a lo que fue. Nos encontrarán juntos de todas las maneras en las que se puede estar junto a un otro, despojados de barreras, vulnerables, desbordados de estas ganas de arrojarnos a lo que nace.

Soñaremos retazos que no vamos a recordar: estar despiertos es mucho mejor.

Foto: [ piXo ]

Despertar

JFK


Yo sé, así como sé mi nombre y conozco los tatuajes y las cicatrices que marcan mi piel y las pecas que me dibujan constalaciones en las mejillas y las caderas que rellenan mis pantalones y mi sexo que adorna la conjunción de mis piernas, que hay miedos que van a estar ahí durante un tiempo.

La tarea no es tanto pelear contra ellos sino dejar que me llenen por completo como el primer paso para drenarlos de mí.

(A lo único que hay que temer es al temor)

Foto: fotopamp

Inundación

Una tormenta a las 4 am, la ventana de la habitación que recorta un pedazo perfecto de cielo, su cuerpo enredado con el mío, testigos gozosos del espectáculo que tanto habíamos deseado. Buenos Aires se sumerge, y yo también. Ella en un torrente de agua que viene a aplacar un poco el calor sofocante de la noche; yo en este lazo íntimo y particular que se empezó a tejer entre nosotros hace un tiempo atrás.

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