Categoría: This is love

#Parejas

happy togheter

Un grupo familiar almuerza un día cualquiera. La charla masculina deriva en las relaciones marido-mujer de los presentes. Uno cuenta que preguntar para invitar a sus amigos a su casa no es una opción porque es claro que su esposa dirá que no. Otro dice que puede preguntar aunque de antemano sabe que la respuesta será un rotundo “no”. El mayor de la mesa confiesa que “las hace a escondidas” y que en todo caso se enfrentará a las consecuencias luego. Un cuarto, con estupefacción, plantea que estar en pareja es ampliar tu libertad y jamás restringirla. Año 2016. Sigo sin entender las dinámicas tóxicas de algunas parejas. No entiendo cómo es que en medio de tantos cambios sociales, de esta nueva conciencia en la que los individuos estamos llamados a desplegar nuestro potencial y el joie de vivre como una búsqueda valiosa y fundamental frente a nociones de otro tiempo como la acumulación de riqueza y la realización personal sólo a través del trabajo o los hijos, prevalecen esas estructura de pareja castradoras, en las que hombres y mujeres se erigen como dictadores del comportamiento del otro, digitando qué puede y qué no puede hacer. Estar en pareja es negociar, estamos de acuerdo. Encuentro que sin embargo hay territorios que son innegociables y que la libertad individual jamás debería subyugarse a los mandamientos de otro. No se me ocurre nada más opuesto a la felicidad.

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Error

Durante muchos años viví convencida de que lo áspero de la tristeza era el camino hacia el más profundo auto-conocimiento al que una persona podía arribar. El dolor parecía ser el maestro que iba a marcar el norte del aprendizaje, que los callos en el lomo y en el alma constituían la manera de moldearme. Cuando sufro un dolor es cuando más aprendo, cantaban. Y yo me lo creí.

He vivido equivocada y no me da miedo decirlo.

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Sabe

que no me es fácil dormir, que hay días en los que me cuesta horrores abrir los ojos.
de mi estado de ánimo a veces oscilante, de mis estallidos de indignación, de mi fragilidad.
cómo decirme las cosas para que yo las abrace, las aprehenda.
darme alivio con un par de palabras, hacerme reír a carcajadas, calmarme con su abrazo envolverte.
aceptar el hecho de que soy un poco terca, un poco aniñada, un poco inmadura, un poco caprichosa.
qué esperar esos días de exultante alegría en los que me llevo todo por delante a pura torpeza.
estar a mi lado cada vez que lo necesito sin que yo le diga nada más.
generarme olas de alegría con gestos pequeños que me conmueven.
leer cada uno de mis movimientos y adivinar lo que pienso sin preguntármelo.
que encontrarnos fue el giro inesperado en la dirección correcta que los dos siempre deseamos.

Seis meses de la más maravillosa historia.

Foto: Leo Reynolds

Ausencia

Extrañar con cada fibra del cuerpo, una sensación por completo nueva, desconocida. Extrañar a quien se sabe con certeza que va a volver; saborear de antemano el disfrute del reencuentro con las pequeñas cosas: el olor que es el otro, su boca deliciosa, la cercanía de un abrazo que es amor y completud. Extrañar es una medida de las cosas, de la porción que una presencia ocupa en un universo personal.

Extraño a mi soulmate estos días; me regodeo en esta ansiedad por su ausencia, la padezco un poco, aprendo a tolerarla. Redescubro este amor que me llena.

Foto via @amarazzi y su espectacular Tumblr Observando

#Conteo vol1

Es la cantidad de días desde que me tiré al vacío sin saber qué iba a encontrar después. Una de las mejores decisiones. La comprobación fáctica de que no sólo lo mejor está por venir, sino que llega justo cuando dejaste la búsqueda para otro momento. De que las cosas más necesarias a veces son las que están más cerca y esa ceguera inherente a la ignorancia de lo que se tiene no te permite ver. El número de días que me embarqué en el más profundo conocimiento de mi persona, de mi humanidad completa. Todos esos días compartida y real como nunca antes, auténtica, sin miedo, sin preguntas, sin ninguna clase de incerteza. Un viaje, una apuesta, un camino incierto en el más disfrutable de los derroteros junto a un otro.

89 días de la mejor historia que puedo contar.
No podría agradecer lo suficiente.

Foto: rustman

Confección

Cuenta

Amar no es gratis.

Ser capaz de amar tiene que ver con tus aprendizajes del pasado, con las heridas que se transforman en lecciones, con dolores que lentamente drenaron para reconvertirse en verdades que no debés olvidar.

Pasado, presente, futuro: una trilogía imposible de desarmar, imposible no ser hoy gracias a lo que se fue antes, y que ambos determinen lo que serás.

Los que amé y no me amaron; los que sí supieron cómo hacer feliz a la mujer que fui; los que no se animaron, los que se equivocaron, los que me lastimaron, los que me trataron con cuidado, los que me dejaron ir. Todos ellos fueron parte de la construcción de la mujer que soy hoy, ahora capaz de entender qué necesita para ser feliz, quién puede dárselo y quién definitivamente no.

Amar no es gratis: se paga cada día, a cuenta de lo que está por venir.

Foto: Infinite Winter Photography