Japón

¿Estás satisfecho con tu vida?
¿Perdonaste a tus padres por sus errores?
¿Conocés bien a tus hermanos?
¿Tenés amigos verdaderos?
¿Hiciste al menos una locura inesperada alguna vez?
¿Te rompieron el corazón?
¿Nadaste desnudo en el mar?
¿Pasaste un finde entero en la cama con alguien que te enloqueciera?
¿Experimentaste con sustancias?
¿Tomaste decisiones equivocadas?
¿Viajaste lo suficiente?
¿Te enamoraste?
¿Visitaste ese lugar que siempre quisiste conocer?
¿Dijiste que no a tiempo?
¿Te tiraste de cabeza a algo sin pensar en lo que venía después?
¿Le dijiste a alguien todo lo que tenías que decirle para estar en paz?
¿Aprendiste a decir «te quiero»?
¿Te sentiste realmente libre?
¿Corriste riesgos?
¿Te divertiste?
¿Bailaste alguna vez hasta el cansancio?
¿Lloraste de alegría?
¿Tuviste un orgasmo?
¿Alguna vez te sentiste realmente vivo?

(Y si este fuera el último fin de semana de mi vida, ¿qué respondería a cada una de esas preguntas? ¿Con quién elegiría pasar esas últimas 48 horas? ¿Podría afirmar que le hice los honores a mi paso por este mundo? ¿Dejé una huella en alguien? ¿Fui todo lo que queria ser?)

(¿Y vos?)

Foto: laclaux

90

Un día como hoy de 1921 en Mar del Plata, nacía el exquisito, absolutamente genial e incomprendido Astor Piazzolla, bandoneonista y compositor que es, a mi modesto entender de asuntos tangueros, un genio innovador al que muchos ortodoxos odiaron. Piazolla fue uno de los pocos músicos que no pertenecía a la esfera del rock que tuvo su propia tapa en la célebre revista Expreso imaginario, que allá por los 70s inauguró la tradición de revistas de cultura joven y música en Argentina.

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Ahora

Mujeres

Nos encanta no estar a la moda y tener zapatos y carteras de hace cinco temporadas. No criticamos a otras mujeres que usan prendas que nosotras no nos animaríamos a usar: las aplaudimos. Nos acostamos con quien queremos y cuando queremos, ejerciendo el derecho inalienable del placer físico. Nos morimos por irnos de compras, porque nos divierte y porque nada es más estimulante que mirarte al espejo y sentirte hermosa en prendas buenas, bonitas y baratas. Queremos tener un compañero simplemente porque la vida de a dos es mucho, mucho mejor, pero eso no quiere decir que lo necesitemos como se necesita comer y dormir. Pensamos en traer hijos al mundo como la consecuencia de una construcción feliz de pareja, pero no como un mandato biológico-social asociado al género que nos tocó en suerte.

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Here

Manifiesta

Hace muchos años mis amigos y yo redactamos los 18 principios que indican que está ocurriendo una fiesta. Este es el listado original, plausible de ser editado agregando otros ítems que surgieran luego.

1. Tiene que haber más gente que sillas.
2. Tiene que haber al menos una sustancia psicoactiva.
3. Tiene que haber música
4. Tiene que romperse al menos un vaso.
5. A lo largo de la noche, se tiene que ensuciar el piso del baño.
6. Tiene que haber al menos una persona moviéndose al ritmo de la música, aunque no necesariamente bailando.
7. Cuando no tenés que saludar a todos, ya es fiesta.
8. Si todos se conocen entre sí, no es fiesta.
9. Si están todas las luces prendidas, no es fiesta.
10. Si todos los vecinos pueden dormir, no es fiesta.
11. Si no se acaba el hielo, no es fiesta.
12. Si se habla de trabajo, no es fiesta.
13. Al menos una persona se tiene que vestir especialmente para la ocasión.
14. Si hay cola para el baño, es fiesta
15. Si hablás de repostería, no es fiesta.
16. Si todos hablan de lo mismo, no es fiesta.
17. Si a las 2 am llega gente, es fiesta.
18. Si hay chill out, es fiesta.

Actualización

19. Si cae la Policía o cualquiero otro agente del orden, es fiesta.

Foto: Patrick Q

#CS vol2

Parecía un cuadro costumbrista el furgón del ex Sarmiento esa mañana de un domingo caluroso. Pequeñas escenas de la vida suburbana, postales de viajeros más o menos habituales disfrutando del relax del fin de semana, aprovechando el día desde temprano, convirtiendo de esa forma al vagón en una extensión de su casa, un ambiente más equiparable al living o a la cocina, pero sobre rieles. Un grupo familiar de casi ocho personas está cómodamente instalado en esas jorobas que le nacen a los furgones a los costados de las puertas, y que ofician de única superficie en relieve plausible de ser convertido en asiento. Un par de mujeres que rozan los cincuenta, un caballero con gorro con visera blanco sobre las canas, un bebé que duerme en el carrito, un niñito de tres o cuatro años que se divierte con el vaivén y con el peligro inminente de rodar furgón abajo, tres adolescentes cada uno estacionado en una ventana, que miran hacia afuera sin decir una palabra, como en trance hipnótico. El grupo entero toma mate. El mate va y viene de mano en mano junto a una conversación sostenida a media voz, incluso aunque están sentados unos y otros en ambas paredes del vagón. Están rodeados de bultos, como si fueran a pasar el día entero al aire libre. Pienso que Berni bien podría haber parido un cuadro a partir de ellos.

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Todo

Me había olvidado lo que era sonreír con el cuerpo entero. Había olvidado lo que se sentía andar por la vida con liviandad, llena de una sensación de paz y bienestar.
Hay momentos de la vida que merecen ser congelados: nada mejor que estar aquí ahora.
Mi universo atraviesa un período de paz sin parangón en años pasados.
Si pudiera, detendría el tiempo para quedarme exactamente donde estoy hoy.

Estoy completa.
Tengo todo lo que necesito.

Foto: hello_baby

Lou

Encuentro