#poesia vol1

Casi sin un dedo
y la mitad de su corazón
la mujer inconclusa vaga por los caminos
Indecisa
Temerosa de (rebelada ante) Dios
Levemente inclinada a no creer en nada
Hastiada de sus propios fantasmas
Y de los de los otros reflejados en ella
Todavía no sabe dónde quedarse (si se queda)
Ni hacia dónde ir (si pudiera irse de aquí)
Inconcluso ese sentimiento que cree es amor
Inconclusamente despierto, furioso, hambriento en su ser
Decide, en este instante, cuánto puede soportar del mundo
Cuánto mal
Cuánto bien
Cuánto más puede esperar por él
Inconclusa porque no puede verse
Porque a veces no puede ni pensar, ni sentir
A veces no puede vivir en ese cuerpo que no termina de acomodarse
¿Dónde se quedará (si puede quedarse)?
¿Dónde irá (si se va de una vez)?
Destino inconcluso como su cuerpo
Por no ser como los demás

Foto: Lieven Soete

#entrevistas vol1

Solano López, el otro viajero del tiempo

Le puso los trazos inmortales a El Eternauta allá hace medio siglo atrás. Hoy todavía quiere terminar de entender el fenómeno provocado por la criatura que dio a luz junto a Héctor Oesterheld. En su casa de Almagro, recuerda con lucidez esos tiempos en los que, reconoce, todavía era un aprendiz.

A 50 años de la primera edición de la que tal vez sea su obra cumbre, parece un tanto perplejo ante la perspectiva de que las generaciones hijas del cine e Internet puedan sentir fascinación por “unos dibujitos hechos por un principiante”, como elige describir a la historia de Juan Salvo y sus compañeros de lucha. Con 79 años, Francisco Solano López, dibujante del Eternauta y de una extensa galería de personajes célebres en Argentina y en el mundo, es un testigo privilegiado de la trascendencia de ese capítulo de su obra. “Ya no soy yo el que decide, sino que es El Eternauta el que me impone ciertas condiciones de algo que hay que hacer, y de seguirle la corriente a él y a los lectores”.

Sigue leyendo

Dar

Hasta que duela. No lo que sobra, sino aquello a lo que te aferrás. Despertar de la frivolidad del día a día. Mirar alrededor con ojos de verdad. Agradecer por lo que se tiene sabiendo que otros no tienen la misma suerte o no han sabido aprovecharla. Sentir al menos un poco de compasión por el dolor ajeno. Ejercer el poder de uno, hacer la pequeña diferencia que para otros puede ser un mundo de diferencia. Despertar: las cosas están muy duras allá afuera, casi como nunca antes.

Es una obligación moral: ¿qué hiciste hoy para cambiar un poco el mundo?

Foto: fspugna

#Conteo vol1

Es la cantidad de días desde que me tiré al vacío sin saber qué iba a encontrar después. Una de las mejores decisiones. La comprobación fáctica de que no sólo lo mejor está por venir, sino que llega justo cuando dejaste la búsqueda para otro momento. De que las cosas más necesarias a veces son las que están más cerca y esa ceguera inherente a la ignorancia de lo que se tiene no te permite ver. El número de días que me embarqué en el más profundo conocimiento de mi persona, de mi humanidad completa. Todos esos días compartida y real como nunca antes, auténtica, sin miedo, sin preguntas, sin ninguna clase de incerteza. Un viaje, una apuesta, un camino incierto en el más disfrutable de los derroteros junto a un otro.

89 días de la mejor historia que puedo contar.
No podría agradecer lo suficiente.

Foto: rustman

Muerte

No se está preparado para ella. Incluso siendo una de las pocas certezas de la vida, nos movemos estupefactos ante su presencia.

Algunos se van súbitamente, sin que nadie se lo espere. El dolor es entonces de los que se quedan, por esa ausencia irreemplazable, por ese vacío que sólo se llena de preguntas que no tienen ni una sola respuesta.

Sigue leyendo

#textual vol1

X

La vio alejarse con tristeza.
Era un día de comienzos de abril, pero el otoño empezaba ya a anunciarse con signos premonitorios, como esos nostálgicos ecos de trompa – pensaba- que se oyen en el tema todavía fuerte de una sinfonía, pero que (con cierta indecisa, suave pero creciente insistencia) ya nos están advirtiendo que aquel tema está llegando a su fin y aquellos ecos de remotas trompas se harán cada vez más cercanos, hasta convertirse en el tema dominante. Alguna hoja seca, el cielo como ya preparándose para los largos días nublados de mayo y julio, anunciaban que la estación más hermosa de Buenos Aires se acercaba en silencio. Como si después de la pesada estridencia del verano, el cielo y los árboles empezaran a asumir ese aire de recogimiento de las cosas que se preparan para un extenso letargo.

Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas, 1961

Foto: Marooned

Confección

#BFAL vol3

1#

Hago distintos caminos todos los dias para cubrir las dos-cuadras-casi-tres que hay entre mi casa y la estación del subte. Quebrar la rutina con algo tan tonto y aunque sea un poco está bueno. Me salva de convertirme en un autónoma que no piensa esas mínimas acciones. Me gusta pensarlas. Decidir si voy a ir por un costado de la vía o por el otro, o si pasaré por delante de la verdulería cuyo dueño siempre me saluda a pesar de que pocas veces le compro porque es muy cara (sólo le compro paltas, de hecho). Hay un camino en particular que me gusta más, porque en el medio de la cuadra, al costado de la vía del otro lado de mi casa, hay un gato, grande, con ojos verdes increibles y pelaje atigrado gris oscuro, que muchas de las mañanas que paso por ahi está parado a la entrada de una galeria desierta, mirando la vida así despreocupado. Yo le hablo a los animales, los saludo, me comunico con ellos con la mirada, el tacto y las palabras. Y este gato en particular me encanta porque cada mañana que me lo encuentro lo saludo («Hola gato lindo») y me detengo a hacerle un par de caricias. Él me responde: maúlla en voz alta y se refriega entre mis manos con un gusto que es mutuo. Después me despido, sigo caminando, y un par de veces me he dado vuelta a mirarlo, para descubrir que él tambien me mira, como diciendo «Hasta luego», y habiendo disfrutado de nuestro cariñoso encuentro tanto tanto como yo.

febrero 2007

Foto: ♥ … ca.tti [pienso.luego.existes]

Terror

Al paso del tiempo y su inclemente indiferencia hacia lo no resuelto. A la decadencia que segundo a segundo devasta todo lo que conocí. A los fantasmas no exorcizados de un pasado que no siempre fue mejor. A la inacción sobre lo que ya sé que debería enfrentar y no sé cómo. A lo pendiente, a las pequeñas insatisfacciones que sólo yo puedo modificar. Al tiempo perdido que no va a volver. A lo que podría haber hecho mejor, a lo que me acostumbré y nunca hubiera debido hacerlo.

Al tic-tac efímero, que diluye toda esperanza de redención.

Foto: SpejoBlancoNegro

#33

La seguridad de que estoy en el mejor momento de mi vida en años.
Despedirme de los 365 días más fascinantes, más renovadores, más intensos en mucho tiempo.
Una sensación de paz embriagadora, tan añorada.
La certeza de que tengo todo lo que necesito.
Mi universo en equilibrio.
Abrazo este día: mi cumpleaños llega cuando por primera vez puedo entender de manera acabada qué significan los años pasados, cuál es el camino recorrido, por qué, para qué.

Sigue leyendo