Piezas

Almohadas

Dormiremos en almohadas nuevas: nos verán dibujar el presente, arrasados y completos de una sensación olvidada. Nos verán descubrirnos capa a capa, sumergirnos de lleno en el incomparable torbellino de mutua curiosidad. Amaneceremos deshaciendo las memorias que nos condicionan, que nos atan aunque sea un poco a lo que fue. Nos encontrarán juntos de todas las maneras en las que se puede estar junto a un otro, despojados de barreras, vulnerables, desbordados de estas ganas de arrojarnos a lo que nace.

Soñaremos retazos que no vamos a recordar: estar despiertos es mucho mejor.

Foto: [ piXo ]

Despertar

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JFK


Yo sé, así como sé mi nombre y conozco los tatuajes y las cicatrices que marcan mi piel y las pecas que me dibujan constalaciones en las mejillas y las caderas que rellenan mis pantalones y mi sexo que adorna la conjunción de mis piernas, que hay miedos que van a estar ahí durante un tiempo.

La tarea no es tanto pelear contra ellos sino dejar que me llenen por completo como el primer paso para drenarlos de mí.

(A lo único que hay que temer es al temor)

Foto: fotopamp

Inundación

Una tormenta a las 4 am, la ventana de la habitación que recorta un pedazo perfecto de cielo, su cuerpo enredado con el mío, testigos gozosos del espectáculo que tanto habíamos deseado. Buenos Aires se sumerge, y yo también. Ella en un torrente de agua que viene a aplacar un poco el calor sofocante de la noche; yo en este lazo íntimo y particular que se empezó a tejer entre nosotros hace un tiempo atrás.

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Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Capítulo 7, Rayuela, Julio Cortázar.

(Ayer se cumplieron 48 años desde su primera edición, en febrero de 1963. ¿Cómo no hacerle un pequeño homenaje al libro que cambió mi manera de escribir y mi relación con las palabras? Pura belleza y magia: eso es Rayuela para mí.)

Foto: Chema Minguez

Real*

¿Esto es real? Casi no quiero abrir los ojos para que no se desvanezca, para que no se disuelva frente a mí. Y aún así, hay cosas que en su maravillosa fugacidad dejan una huella que desconoce de tiempos y de duraciones.

El universo al que tanto le pregunto responde con asombrosa mediación. Abro los brazos y el alma, agradecida, y con una olvidada sensación de paz que me inunda sin ahogarme.

Extraños días se suceden, y no los quiero dejar ir.

Foto: Unlimited

Dormir

Incapaces

De entender las mutuas necesidades. De escucharnos. De aceptar el destiempo que nos marca de manera histórica. De tratar de ocupar por un rato el lugar del otro. De pensarnos de otro modo, de reformularnos. De no sucumbir a ese hambre recíproca que nos consume. De aceptar que no se puede ahora. De soportar el silencio sanador. De cuidar lo que fuimos y lo que seremos. De sacudirnos del pasado, de movernos, de avanzar a otra cosa.

Incapaces de dejarnos ir.

Foto: Plasticinaa