Pudor

Supongamos que el 80% de la población mundial tiene sexo de manera más o menos habitual. Supongamos (y esperemos) que el 75% de esa porción lo haga de forma más o menos satisfactoria. Incluso aunque la fuente de esas estadísticas sea una caprichosa estimación, sí podemos afirmar sin temor a equivocarnos: mucha, pero mucha gente tiene sexo con asiduidad.

Tamaña cotidianidad con el hecho coitico no sirve, aparentemente, para acabar con algunos pudores históricos. Y lo comprobé este helado lunes, dia de la insignia patria, en la visita a Eros & Order, la exhibición del fotografo estadounidense Robert Mapplethorpe que hasta el 2 de agosto se puede ver en el MALBA.

Alucinantes naturalezas muertas con flores, bellísimos desnudos de hombres y mujeres, impactantes imágenes homoeróticas y sadomasoquistas, auto-retratos y retratos de artistas y celebridades contemporáneas como Patti Smith, Arnold Schwarzenegger, William Burroughs, Susan Sontag y Carolina Herrera en 130 tomas que valen la pena y, de alguna manera, representan un retro al recato.

Mapplethorpe, gay, revulsivo, y que con sus fotos se convirtió en un símbolo de la lucha LGBT, seguramente se hubiese reído mucho de las sonrisitas nerviosas, las expresiones sofocadas y la manifiesta incomodidad que exteriorizaban muchos de los visitantes de la exposición hoy, algunos de los cuales hacían lo imposible por detenerse poco tiempo ante las tomas más extremas.

¿Era el alto voltage de las imagenes lo que perturbaba a los incautos visitantes, o el encontrar gusto por admirar en público aquello que históricamente se mira en privado? ¿Sabía la mayoría de los visitantes quién era Mapplethorpe, y qué iban a encontrar en la muestra? ¿O sólo respondieron al impulso snob por “ir al Malba a ver la muestra esa que está ahora”?

Pensé en este tipo, muerto de complicaciones por ser portador de HIV en 1989, y sonreí al pensar que tantos años después, en una tierra tan lejana y desconocida, su trabajo sigue causando el mismo efecto que él buscada.

De qué se trata el arte sino de eso: un reflejo de lo humano, un registro de lo que somos como especie y de la manera en que miramos el mundo. Incluso de aquello que tantos desearían seguir escondiendo bajo la alfombra, jugando a que no existe, filtrandolo todo por el tamiz del mal llamado pudor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s