Resignación


Un trago amargo. La tristeza bien podría tener la forma y el color de este día en el que me rendí. De nada sirve este volumen de energía puesto al servicio de la nada. Aunque sea derrota, aunque sea reconocer lo que siempre me negué a reconocer. Me es imposible ayudar a quien se niega a recibir ayuda. Me es imposible ser este motor que quiere empujar para adelante mientras otros tiran anclas y se niegan a avanzar.

Sé que hice todo lo que pude. Hoy me tuve que rendir ante la evidencia de que no todo depende de mi voluntad, y de que a veces simplemente el deseo individual no cambia las cosas. De buena voluntad está tapizado el camino a la frustración.

Necesito la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo y la sabiduría para poder diferenciarlas.

Una Buenos Aires gris, espesa, para esta tarde triste de resignación.

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