Despedida

Y de pronto una noche caes en la cuenta de que aquello que te fascinaba por completo ahora te resulta extraño, que te sentís ajeno a un ambiente en el que solías moverte como en tu casa, que te abandonaron las ganas de someterte a ciertos usos y costumbres por un par de horas de efímera diversión.

Te das cuenta que te rendís al confort de un finde casero, que los domingos a la mañana tienen un nosequé tan disfrutable, que no se extraña la resaca ni los amaneceres vespertinos en los que se paga al contado el crédito derrochado la noche anterior. Querés volver a casa a ese abrazo conocido que es el mejor lugar en en el que estar.

Le das la bienvenida a la nueva vida que no esperabas y que no buscaste. Y te encanta.

Foto: Tambako the Jaguar

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