#36

Hoy cumplo 36 años y me resulta imprescindible escribir. Quisiera conservar un largo tiempo esta sensación de estar completa de amor y de buenos deseos. Quisiera abrazarla y hacerla física, atesorarla de alguna manera y echarle mano en esos días en los que la vida adulta me parece demasiado compleja.

Han sido 36 años de aventuras. Me he pasado toda mi vida adulta viviendo como yo elijo y sé que de por sí eso es un gran logro.

Me he pasado una gran parte de mi vida adulta siendo completamente despiadada conmigo. Creo que nadie ha sido tan severa y rigurosa. No sé ustedes pero yo convivo con una voz poderosa dentro mío, que pasa gran parte de su tiempo señalándome todo lo que hago mal y todo lo que podría hacer mejor. Borges escribió alguna vez que la lucha siempre es contra uno mismo. Dior sabe que yo sé de qué se trata eso.

Creo que la única aspiración real que tengo, mi única meta clara en esta vida es irme del mundo siendo mejor persona que cuando llegué. Me esfuerzo de manera consciente cada día para ser más paciente, más bondadosa, más fuerte, menos quejosa, más agradecida, más compañera. Casi a diario me pregunto si estoy haciendo todo lo necesario para alcanzar esa meta superior, para estar a la altura de las circunstancias y honrar esta vida llena de bendiciones que tengo. A veces esa voz no me deja en paz y me convence de que esa meta se aleja cada día más en vez de acercarse.

Pero hoy no.

Amigos muy cercanos; compañeros de hoy y de toda mi vida laboral; amigos a los que veo seguido y otros a los que hace años que no veo; mi familia repartida en distintos lugares del mundo; personas a las que no conozco físicamente pero que acompañan mi día a día en alguna plataforma digital en la que narro mi existencia: todos ellos me han llenado de amor, cada uno se ha tomado unos minutos de su día para saludarme y hacerme saber que pensaron en mi y que me desean buenas cosas. Y entonces caigo en la cuenta de que incluso siendo este ser perfectible, este ser vivo que se cuestiona a sí mismo a cada paso, algo habré hecho bien en este mundo para ser merecedora de la bondad de otros.

Hoy me voy a dormir con la firme convicción de que, como decían los Beatles, al final el amor que recibís es equivalente al amor que das.

Feliz, feliz cumpleaños para mí 🙂

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